Viaje entre las culturas culinarias del mundo 2.0

Aquí estamos en una nueva aventura para descubrir los sabores típicos de las varias culturas del mundo.

La llegada del frío nos hace soñar con destinos cálidos y exóticos, como África. Y es precisamente a partir de aquí que continuaremos nuestro viaje, dirigiéndonos hacia uno de los países con el mayor número de especies animales: Sudáfrica. La cocina sudafricana es una comunión de sabores y platos de todo el mundo. Se ve particularmente afectado por influencias holandesas, indias, británicas y malayas. En el país podemos distinguir dos centros diferentes de cultura culinaria. El primero es lo de la cocina Cape Malay, donde las tradiciones de Ciudad del Cabo se encuentran con las indonesias, lo que resulta en platos extremadamente especiados. El bobotie es un ejemplo. Se trata de un pastel de carne picada y especiada recubierto de un huevo y salsa sambal. El segundo centro gastronómico es Durban. Aquí, la proximidad al mar hace que prevalezcan los platos de pescado, cocinados principalmente a la plancha: desde los crustáceos como langostas y ostras, hasta peces como el kingklip y el snoek. Para probar en toda Sudáfrica son lasvetkoek,los potjekos, lasmelktaert y las carnes rojas.

En cambio, a los amantes del frío y de la Navidad les gustará un viaje al norte de Europa. En Suecia, el husmanskost (o sea la cocina casera sueca), se caracteriza por la presencia masiva de bayas, champiñones y tubérculos que acompañan a los platos de carne y pescado. Uno de los platos típicos lo podemos encontrar ahora en todo el mundo, en las tiendas de Ikea, que las han hecho famosas. Estamos hablando de las köttbullra, las albóndigas de carne (también presente en otras variantes), que se acompañan con puré de patatas y mermelada de arándanos. El arenque es omnipresente. Se prepara de todas las formas: marinado, frito, ahumado. Pero los postres son los maestros. Los que conocemos como cinnamon rolls, o rollos de canela, en realidad se llaman kanelbulle. Luego están las galletas de jengibre (pepparkakor), la torta de rabarbero, la kladdkaka, la prinsesstårta, ellussekatt y elsemla.

Patria de la capital gastronómica de América Latina (Lima) es Perú. Un país místico, lleno de encanto y de historia, cruce de muchísimos pueblos. Precisamente por eso, su cocina es sumamente variada. Los ingredientes originales del lugar incluyen varios superalimentos entre bayas, cereales y verduras; muchas variedades de patatas y una treintena de tipos de maíz. Es imposible olvidar que aquí se encuentran algunos de los granos de café más apreciados en el mundo, así como el cacao y los frutos del Amazonas. El plato simbolo es sin duda el ceviche, que consiste en trozos de pescado, jugo de lima, cebolla, guindilla y sal. También vale la pena degustar el pollo a la brasa, pollo especiado cocinado a la parrilla, y todos los platos chifa, o sea aquellas recetas que combinan la cocina peruana con la cantonesa.

En todas partes intentan reproducir su plato estrella, pero la paella que se come en España no tiene iguales. Hay varias variantes, pero la original viene de Valencia. El arroz con azafrán se combina con una mezcla de carnes blancas, mariscos y verduras, creando una combinación de sabores única e inimitable. Otros platos imprescindibles son: el gazpacho, la sopa fría hecha con tomates y otras verduras, y la tortilla de patatas, que suele encontrarse en las tapas. Suaves, dulces y sabrosos son los churros, pasteles de masa recubiertos de azúcar. En la tradición española se sirven acompañados con una taza de chocolate caliente en la que se pueden sumergirlos antes de disfrutarlos.

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