Las tribus más aisladas del mundo

No estamos solos. No es una alusión a la presencia de otros seres vivos en nuestra galaxia como en una película de ciencia ficción. Tampoco es una frase hecha para consolarnos de que otras personas sufren como nosotros. Es un hecho que nos toca de cerca y que muchos ignoran. No estamos solos en este planeta. Mientras llevamos nuestra vida hecha de tecnología y bienestar, hay quienes viven en una realidad completamente diferente. 

Los pueblos indígenas no pertenecen al pasado. Son parte de nuestra propia época, enriqueciendo enormemente la diversidad humana. Son los mejores guardianes del mundo natural y disfrutan de un conocimiento y una comprensión del mismo que supera ampliamente los nuestros. Son autosuficientes y representan el ejemplo vivo de vida sostenible, en estrecho contacto con la naturaleza, en pleno siglo XXI.

Vamos a conocerlos un poco más de cerca, descubriendo cuáles son las tribus indígenas más aisladas.

Los Huli, en Papua Nueva Guinea

Se les llama también «hombres-peluca» debido a su tradición que les obliga a llevar una peluca. Ésta está hecha de pelo, flores y plumas de ave del paraíso. Son de estatura pequeña, pero musculosos. Se pintan la cara para formar máscaras de colores brillantes. Llevan una falda de hojas y adornan sus cuerpos con collares y brazaletes de vegetales, conchas, flores y plumas. Los niños abandonan el hogar materno para vivir con su padre y ayudarlo con la caza y el trabajo. Las mujeres crían a sus hijos, cosen ropa y cuidan a los cerdos, el principal animal de granja y unidad de intercambio comercial.

Los Dogon, en África Occidental

Habitan varios pueblos de Mali, cerca de las formaciones rocosas de Bandiagara. Viven en construcciones de barro con techos de paja colocados hasta 200 metros de altura. Cuenta la tradición que llegaron a Mali hace unos 600 años y se refugiaron en las rocas para protegerse de las tribus que habitaban la región. Su economía se basa en la agricultura, la ganadería, la caza, la artesanía y los pequeños intercambios comerciales con los pueblos vecinos. Mantienen una religión basada en una cosmogonía muy compleja. Precisamente por eso gozan de increíbles conocimientos en el campo astronómico.

Los Nénets, en Siberia

Viven en una de las zonas más hostil del planeta, en la península de Yamal, donde las temperaturas alcanzan los -50º C.° Son poblaciones nómadas y se dividen en nénets de la tundra y nénets de los bosques. Los primeros son pastores de renos, los segundos viven de la caza y la pesca. Cada año recorren alrededor de 1.200 km. Cuando las temperaturas se vuelven más frías, llevan a los renos más al sur y luego regresan al norte en el verano. Desafortunadamente, su estilo de vida se ve amenazado por el cambio climático, lo que provoca la muerte de miles de renos, que no pueden encontrar comida debido a la lluvia excesiva.

Los Himba, en Namibia

Son un pueblo de pastores nómadas, diseminados en Kaokoland. A pesar del «desarrollo» del país, logran mantener un estilo de vida tradicional. Las mujeres untan su cuerpo con una mezcla roja de manteca, ocre y hierbas que les sirve tanto para protegerse del sol como para realzar su belleza. Llevan poca ropa y llevan los pechos al descubierto. Son ellas que hacen el trabajo más duro. Ordeñan los animales, construyen casas y llevan el agua, además de cuidar a los niños. Siempre mantienen un fuego encendido para homenajar al dios Mukuru.

Los Kazaks, en Mongolia

También se les conoce como los cazadores kazajos con águilas. De hecho, son excelentes domadores de esta ave, utilizada para cazar zorros, marmotas y lobos. Se trata de una antigua tradición mongol que se remonta al 940 d.C. Los niños comienzan a cazar alrededor de los 13, cuando pueden soportar el peso del águila. De las presas capturadas obtienen pellizas que llevan con orgullo. 

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